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sábado, 28 de marzo de 2009

Amnesis Poética







Yo digo que la Poesía es la membrana
de la ventana por la que el mundo se me devela.
La impune caricia del afligido,
la aflicción de las caricias fugadas,
sin delito ni condena.
Es el rumor a lilas en el aire,
la dulce lila que se deshoja y me abre las venas
cada tarde.
El más inocente suicidio jamás premeditado;
puñalada en el corazón de la gloria es soñarla
y delirio orgásmico finalizarla.
Es para mi, la Poesía, la más dulce muerte,
la vida que nos duele y nos mata.
No existe ser indigno incapaz de cometerla,
mancillarla
e incluso violarla,
porque se entrega generosa a las ansias
y secreta las más dulces palabras.
Absorbente de imaginerías inimaginadas es la Poesía,
hay algo en su lenguaje que nos corrompe
y nos hace amarla y lenguajearla.
Contiene un sin número de conceptos, ideas, emociones
sentimientos, inventos y combinaciones estrafalarias.
Nunca se muerde la lengua al momento de conocerla
porque encierra en sí la verdad y la mentira; la hermosura
de los opuestos y complementos, de lo lejano y lo adverso;
el misterio del amor y desamor y la intención de todos ellos.
A veces, es la Poesía arma mortal que perdura
humanamente en la abierta herida;
Otras, es un ramo de rosas,
un elixir de amor o un mero chantaje.

Sólo de una cosa es incapaz la Poesía:
de deshacer el hechizo de la memoria
y burlar sus frágiles pasadizos
para llegar al pozo de los colores de nuestra existencia
y echar agua sobre ella, desteñirla y dibujar una
mejor y más buena.
Desmemorias no existen en la Poesía y
la palabra olvido, es sólo una fanfarronería.
Es un juego esto de la amnesis poética,
como un laberinto sin salida.
como el sueño recurrente y truncado
de los soñadores.
El tiempo y sus fauces aun encierran el misterio
de por qué el “olvido está tan lleno de memoria”.
¿Será que alguna puerta se ha quedado abierta
en nuestra memoria genética,
o será que esta gozosa amnesis, es el pulmón que impulsa
y da vida a las palabras para expulsar tanta poesía?

lunes, 23 de marzo de 2009





Llueven ángeles esta noche y dejan sus alitas colgadas en el portal de mi casa.
Es el comienzo de un milagro.
Yo, que creí crecer destinada a la carencia del vuelo, me convierto en pájaro-ángel, me desarrollo como un niño y pruebo todo, saboreo, toco, recojo flores del suelo y juego a deshojarlas sin compasión para conocer todos los umbrales del dolor. Crezco y en este peregrinar entre el cielo y la tierra, entre el juego de mis sentidos y mi alma, hago un vuelo desde el silencio al poema, desde mis miedos ancestrales al coraje que me da la lucha de ser mujer y guerrera, pájaro- ángel. Milagro y agua.
Me quito el traje de niña luna y gris para compartir los besos y abrazos, las alas y los vuelos a esas tierras en donde la revolución no se nombra porque se vive como el árbol vive a la tierra, el viento a mi pelo, el amor al hombre. Como los amantes que omiten los conceptos que habitan en la sed insaciable de sus cuerpos unidos. Me voy volando sin miedos ni cálculos, sólo inventando cantos y versos, con mi ser en un puñado de deseos, entregada a la hoguera que produce el viento en mis alas luego de una ceremonia de fuego y madera en la que he enlazado al fin mi cintura a la carne del sueño.
Se me estremecen las alas frente a los tres espejos y ardo como crepúsculos en verano. Soy, desde esta mirada piramidal, nuevamente un recién nacido; mis ojos aún no se acostumbran a la luz y siguen en el anhelo de la oscuridad, porque también soy pájaro nocturno, un símil de los ángeles que llovieron esa noche y la inmortalidad de los pájaros que regresan
Y también sigo viviendo los milagros en profundidad, como ése, el de saber que la vida misma y la felicidad caben en un granito de arena que pongo sobre la palma de mi mano abierta, una ofrenda de esperanza, una certeza o solamente un paso camino a la eternidad. Tan cierto como que llueven ángeles en algunos momentos.

sábado, 21 de marzo de 2009

reCREACIÓN






Y entre cadáveres de afrecho
encuentro una huella:

del pasado
del tiempo
del mar
de los que allí fuimos.

Ahora somos recreados en la memoria de una niña que juega a esculpir corazones astillados.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Imagen





Yo y la que fui
están detrás
de la descriptora
que no soy, ni la que fui.
Yo, sólo manos
mente
corazón.
Un poema.

domingo, 15 de marzo de 2009

Recuerdo infantil





Los charquitos que saltábamos con los niños ya no están. Se convirtieron en ríos inmensos de caudales incontrolables. Tampoco está el pez que nadaba en ellos, ni los niños.

Siempre supimos el lugar del encuentro: en los árboles, en las copas más altas en donde nadie pudiera alcanzarnos. Y así, colgados de las ramas, sumidos en un profundo silencio, supimos burlar los solsticios brutales abrazados firmemente al húmedo cuerpo del verano.

A pesar de los tiempos, aprendimos a apoderarnos de los complejos y supersticiones. Gritábamos plegarias con las úñas negras de tierra y las rodillas mojadas de charco. Teníamos las manos metidas en el mismo lodo y reíamos al acariciarnos con ellas.

Tu sonrisa conjugada con la mía fue una época inolvidable, pero sentimos el peso del tiempo en nuestros hombros e inevitablemente, éstos se transformaron y nos pesaron aún más. Llegó la lluvia inclemente y fue imposible seguir escalando los árboles o intentar saltar los charcos sin mojarnos los pies. Los niños se fueron -nosotros también- transformándonos en gigantes de oficinas y en ocupados hombres de bien.

- ¿Para qué sirve el tiempo?
- A mí, para escribir poesía, y a ti, para aprenderla- Me dijiste una vez, mientras tus ojos apuntaban hacia el cielo, hacia el árbol más alto que nunca llegaste a escalar. Pero tú no escribías, soñabas con la mirada, con llegar más y más allá.

Hoy pienso en áquellos tiempos y en la poesía que no me enseñaste a escribir. Pienso en ti y en la transformación de nuestras vidas, en cómo detuvimos las horas y aprendimos que el amor era permanecer en silencio en lo más alto de las copas de los árboles.

Ahora todo es cierto antes de la mañana, cuando me dejo atrapar por los sueños, y te veo en ese lugar en donde tu gesto infantil no desaparece ni se desvanece tu mirada. Seguimos en el centro de esta rueda, en silencio e invisibles ante los demás, porque sabemos que en algún momento, el tiempo al fin dará un paso adelante, para llevarnos a nuestro hogar.


Recuerdo infantil II



:))

jueves, 12 de marzo de 2009




La luna
Ese ombligo blanco
Ese ojo ciego
La carne viva
El diablo en el rincón

La noche
Ese misterio silencioso
Ese rasguño de gato
Ese pensamiento muerto
Esa mitad desconocida

El amor
Ese que hacemos
Ese que transformamos
Ese que dormimos
Ese que despertamos

Un truco

domingo, 8 de marzo de 2009

Añoranza de lo cotidiano





Entra luz por la ventana de lo cotidiano. Aun esta aquel libro enredado entre tus manos y un recuerdo fiel de tu mirada se posa sobre la lámpara azul. Abrazados entre sudarios, clandestinas humedades nos unen a aquel momento incendiario en que locuaces manos, dientes, lenguas buscaban el paraíso de lo prohibido entre el brevísimo espacio que separaba a tu boca de mi pecho.
Deja que ríos y montañas nos separen, deja también que la lluvia y su tiempo te bañen los recuerdos como somnolencias en la siesta de verano. Congela tu alma de febrero en la fría niebla de un otoño que se anuncia pálido y gris. Detrás de la lupa de la distancia, es grande el olvido y la nostalgia, y quizás añorarás mi casa o buscar recuerdos por debajo de mi falda.

Yo renuncio a mirar atrás. Cerraré el libro que quedó abierto y allá lejos, muy lejos quedarán tus manos cazando suaves nubes en el viento.

jueves, 5 de marzo de 2009




Ya no hay versos de despedida
sólo el adiós que muere en mis labios.
Errante, divago bajo el sauce de mi vida,
camino en la noche devastando las sombras,
herida, sangrante, camino en la noche.
Luego, en todos los instantes,
me crecen raíces y al verso alas.

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