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domingo, 15 de mayo de 2011

Te escribo con sangre

y el dolor ahorcándome la respiración.

No lo sabes, nunca lo sabrás.

El sentimiento que se hizo vuelo en ti

ha muerto por siempre.

Las ficciones, las micro partículas

de esta singular unión, han muerto.

Estás aquí, estás allá, donde no puedo tocarte,

en donde mi lenguaje no puede ni siquiera hablarte.

Pero estás aquí,

mírate una vez más en tu reflejo eterno,

ahora oscuro quizás.

Pero no será por desamor,

no será esta oscuridad por falta de posesión.

No necesito tenerte egoístamente para saberte aquí,

para re-conocerte, para redimirte

aquí, en tu espejo negro,

en tu sombra-sombra

en tu igual.

El amor no va y viene

como tu pensamiento o tu corazón.

No.

El amor, el construido, se queda,

se ha edificado en la resistencia de mi

más grande convicción.

Por eso te escribo, porque la poesía te suelta

y me afirma.

Que quede lo que tenga que quedar.

Porque siempre hay algo que se queda

por t¡ y para mi.

Siempre hay algo que se hace poesía

firmada en el universo, por la posteridad.

La muerte me hace invencible

porque sí, algo se ha quedado

en mi, en ti

para ti, por mi.

Y eso es nuestro amor.

sábado, 7 de mayo de 2011

Después de tantos siglos

amando…

ensoñando tu lejanía

una voz me palpita en el seno

y en el sexo

en las manos vacías

tan vacías

después de tantos siglos

desaparezco para dejarte

y dejarme dejarte

para olvidarte

exitosamente

recuerdo

lo que sobraba

lo que me incitaba

a llegar a estos extremos

de lucidas ideas antipoéticas

a esta lucha proxémica

con mi alma

a este terrorismo en plena

revolución con mi soledad.

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