Caen los ojos
Los néctares maduros…
Cae la lluvia
Los pechos amamantados
Las canas
Caen.
Como todo.
Y yo, totalmente natural
-Prácticamente Humana-
Vuelvo a tropezar en el poema.
Caen los ojos
Los néctares maduros…
Cae la lluvia
Los pechos amamantados
Las canas
Caen.
Como todo.
Y yo, totalmente natural
-Prácticamente Humana-
Vuelvo a tropezar en el poema.
No es tan difícil creer en la vida
en que la esperanza se encuentra
a la vuelta de la esquina.
No es difícil confiar en la palabra
que lleva tu boca a flor de labio
y se escurre como un pececito
asustado por mi oreja confiada,
metiéndose por mis venas
-que ya no están vacías-
viajando rápido hacia el centro
que siempre quisiste alcanzar.
No, no es tan difícil
aprender cada día
que no es necesario decirlo
si tengo tus manos,
el peso de tu cuerpo
y la sencillez que le da tu presencia
a cada momento del día.
No es tan difícil la certeza
de tu amor y de tu desamor,
de tus miedos
y triunfos
cuando no me tocan ni me tocas,
ni te acercas,
ni rehúyes de mi presencia.
Cuando todo es mucho más simple
de lo que creía.
No es tan difícil comprenderte
cuando somos los mismos
bajo la misma fórmula de existencia,
transformados como el mundo
y llevados a polos equidistantes
para ser hermanos en la sangre,
en el dolor de la caída
que nos lleva a vivir esta vida
por aquí y por allá,
como desalmados
con miradas furtivas
de vergüenza,
miedo.
con la esperanza a cuestas
de que todo cambiará.
Definitivamente,
no se puede creer en todo
y tampoco en nada.
(cuando las palabras son de cristal
y dios está demasiado aquí y demasiado allá)
No podemos ser más que lo que somos.
-cualquier cosa para algunos-
y tampoco es tan difícil ser nosotros,
aunque no existan tales palabras
para describir lo que somos de verdad.
De repente, la ciudad tras mi ventana se oscurece
y caen los últimos rayos de luz sobre mi balcón.
El cielo gris amenaza con caerse
como fruta madura
y pudrirse sobre el asfalto quebradizo
de esta nueva fachada oscura.
El bocinazo de los autos,
la serenata de ambulancias
irónicamente, me traen la poesía
únicamente inspirada
en que puedo pensarte
y porque ya no dueles como antes,
y me dejas ser sentido
oído,
tacto,
musgo,
humedal de recelos con sabores.
La pierna rota
que me impide avanzar al siguiente
candidato,
mi propia dictadura, el toque de queda
autoimpuesto por la rebeldía
de este amormalamor.
La ciudad se oscurece
o mis ojos se oscurecen
como tu imagen ahí .
en este corazón que cierra sus puertas
sólo por hoy,
en que puede sentirse libre
antes de que el cielo se caiga
a pedacitos
y se pudra ante mis ojos
tras la ventana del olvido.
A Alejandra
Te extraño Alejandra y a tu centro
entre nombres de muñeca y humana:
cabellos negros, mirada negra;
rostro de porcelana en frío
y el plumaje más fiero para llegar
hasta donde querías,
al centro en donde habitabas.
(Lo más negro de la existencia
entre tus nombres era)
La jaula del mal augurio
secretamente se te abría
en la pesadilla de nombrarte,
de escucharte en tus sonidos de
niña – pájara,
muñeca-poeta-humana
nombres irreconocibles, irreconciliables,
animaciones de ti misma
que sólo en tu lenguaje existían.
(En lo más negro de la palabra serías)
Desde el centro viajaste en tu barco blanco
cortando al viento con silencio de muerte en vida,
hasta encontrarte allá,
en la otra orilla,
en donde las cicatrices que dejó
en tí el amordazado tiempo
de huesos rotos y venas vacías;
rojas estrangulaciones a tus nombres
para cometer el silencio y el poema
entre los que siempre estuviste y estarás tú,
Alejandra.
El silencio se come el silencio
Con letras grandes se come el silencio
Ahí esta mi alma, comiéndose las palabras por dentro
Por donde no se escuchan ni se entienden
Ahí esta mi pobre alma, comiéndose las palabras por dentro
Eso que se llama desolación se parece a esto
Eso que se llama por su nombre
Que el silencio no me permite nombrarle
Ya más nunca nombrarle...
Como lo negro que se junta con lo negro
Y parece como si nada fuera
Como si nada…
Era tanto el silencio que nos comíamos
Con miradas, gestos, manos…
Tanto, tanto era que con gusto nos devoró
Como si nada,
Como lo negro se come a lo negro
Como ese nombre que prohibido de nombrar era.
Te escribo con sangre
y el dolor ahorcándome la respiración.
No lo sabes, nunca lo sabrás.
El sentimiento que se hizo vuelo en ti
ha muerto por siempre.
Las ficciones, las micro partículas
de esta singular unión, han muerto.
Estás aquí, estás allá, donde no puedo tocarte,
en donde mi lenguaje no puede ni siquiera hablarte.
Pero estás aquí,
mírate una vez más en tu reflejo eterno,
ahora oscuro quizás.
Pero no será por desamor,
no será esta oscuridad por falta de posesión.
No necesito tenerte egoístamente para saberte aquí,
para re-conocerte, para redimirte
aquí, en tu espejo negro,
en tu sombra-sombra
en tu igual.
El amor no va y viene
como tu pensamiento o tu corazón.
No.
El amor, el construido, se queda,
se ha edificado en la resistencia de mi
más grande convicción.
Por eso te escribo, porque la poesía te suelta
y me afirma.
Que quede lo que tenga que quedar.
Porque siempre hay algo que se queda
por t¡ y para mi.
Siempre hay algo que se hace poesía
firmada en el universo, por la posteridad.
La muerte me hace invencible
porque sí, algo se ha quedado
en mi, en ti
para ti, por mi.
Y eso es nuestro amor.
Después de tantos siglos
amando…
ensoñando tu lejanía
una voz me palpita en el seno
y en el sexo
en las manos vacías
tan vacías
después de tantos siglos
desaparezco para dejarte
y dejarme dejarte
para olvidarte
exitosamente
recuerdo
lo que sobraba
lo que me incitaba
a llegar a estos extremos
de lucidas ideas antipoéticas
a esta lucha proxémica
con mi alma
a este terrorismo en plena
revolución con mi soledad.
Últimamente yo no sé nada del mundo,
nada de palabras,
nada de versos.
Solo aspiro la vida
y ella me limpia, me sonríe,
me lleva hacia ese mundo que desconozco.
Yo le sonrío, lloro, me desconcierto;
miro tus ojos grandes y negros
y me sorprendo.
Me desencajo
cuando me miras,
niño pequeño y travieso.
Nos sumamos entonces,
-en tu pupila y en mi sorpresa-
al universo todo.
Y caminamos en puntillas
para no despertarnos de este sueño,
camino al cielo
de nuestra felicidad.