jueves, 9 de febrero de 2012
DUDAS
¿Era yo la que volvía con mis flores blancas, pensamientos negros, tormenta en la mirada y en el gesto?
¿Era yo quien hacía el abrazo a tu lado, la tristeza, melancoagonía de tu partida?
¿Era yo quién se abría al desamparo, a las ganas de saberme dueña de tu pecho ardiendo?
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¿Quién canta? La voz del pasado añora la melodía del presente.
¿Cuándo volverás, cuándo vendrás pequeño fantasma de mis pesadillas?
¿Cuándo, en la vida, estarás nuevamente entre el pasillo, la casa y yo?
¿Entre el silencio, la música y yo?
Cómo confluir
Ante el espeso tiempo.
Cómo desarmar y
Rearmar relojes
Para crear nuestros
Propios segundos,
Nuestra propia historia.
Cómo detenernos
Frente a las imágenes
Cuando ya nada es verde
Y se han disuelto las palabras
En las comisuras de un poema-sangre.
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Nos desgranamos
Como segundos antes
Se desgranó el tiempo
En nuestras infantiles manos.
Hoy, como ayer
Como mañana
Las alas prestadas
-Recauchadas-
Se rompen al paso del viento
Y ya nada sirve
Para emprender un nuevo viaje
Hacia eso que conocimos como amor.
6
Sólo nos queda la sangre
Escarchada, coagulada sangre
Y un pájaro muerto y desplumado
-Como nuestros relojes que nunca
Supimos rearmar-
Sin más remedio
Sin más vida
Ni más herida
Que la distancia impuesta
Por la muerte.
7
Sucumbimos finalmente
Al mundo
Y danzamos a su ritmo antojadizo
Despoblado de caricias
Y de vuelos a contratiempo.
8
Que sea lo que sea.
Si es la muerte quien me espera en su oscuro socavón, boca de lobo
No caeré en sus mandíbulas.
Sangrientas tardes, grises tardes que inquietan
Que resuelven la espera anunciada
Luego de un grito ancestral en mis entrañas
Ahí abajo, justo donde golpea la tierra,
Justo donde palpita a tajo abierto el dolor.
Me vas a herir, quizás mañana
Quizás fue ayer, pero me vas a herir.
Pero no caeré muerta del espanto
Ante la pérfida noche.
Si me deambula de sombras
Sombra seré.
No el reflejo, no la quimera del engaño
Provocado por la luz.
Negra sombra de su paso seré
Para no caer muerta de miedo
Al verde latir del corazón.
No caeré en sus mandíbulas
Oscura boca del terror
Sombra seré
Negra sombra de su paso seré.
Yo no te hablé del gesto, de la palabra sencilla que se escurría por mi aliento.
No hubo dolor alguno en mi parto: la cesárea fue precisa y cumplidora.
Yo no te hablé
No hubo parimiento
Sólo sometimiento a la herida,
Al gesto escurridizo,
Al silencio de la membrana infiltrable de mi boca
Resurrecciones etílicas
De un pasado que se renueva
A cada segundo
Escucho tu voz poema
Tu voz almendro
Resurgiendo tras el otoño gris.
Pero, las primaveras nunca fueron
Para mí.
En cambio las palabras, todas, sí
Sólo las palabras
Esas que borradas por la lluvia
Se olvidan
Esas palabras reseteadas como mi mente
Después del sueño
No es difícil imaginar algo así:
Mañana ya no estaré. Sólo quedará
Un beso, un abrazo
La caricia indecente
Y el sexo mal comunado
Como una religión podrida
En manos de religiosos podridos.
Sólo putrefacción en torno al futuro.
No es difícil imaginar algo así.
viernes, 16 de diciembre de 2011
sábado, 10 de diciembre de 2011
aunque sólo fuera
por un día o un siglo.
El tiempo se nos escurre
entre las manos,
y entre las manos vacías
yace el recuerdo fiel de tu cuerpo
en aquella noche cuando
la luz de luna resplandecía
por la ventana de nuestra habitación,
se metía entre mi pelo
y mis pestañas
y tú dormías como si nada,
como si el mundo fuera igual
después de las sombras.
Sí, claro, tal vez debería ser así.
Es sólo, tan sólo que
me he reconciliado con mi cuerpo
después de esa carga infatigable
en que se convirtió el recuerdo,
y hoy no quiero ser más que alma,
espíritu naufrago en el abismo del tiempo;
ese pájaro azul transformado
luego del viento y las alas.
Debería ser así… pero el tiempo se escurre
Incuantificable entre tanta distancia,
y pasa frente a nuestros ojos ciegos de espanto,
ciegos de nunca más vernos…
miércoles, 30 de noviembre de 2011
Te diste cuenta, al fin,
que no puedo salvar tu corazón,
que no puedo rescatarte del amor?
Que tu cuerpo, tus manos, tu sexo
son el pago de una cuota vencida hace siglos
cuando aun no existíamos
ni existía tu vida, ni yo en ella.
(Es la prueba inefable
de que todo oscurece
después de las heridas)
Has dejado caer mi pluma
justo en las puertas de tu casa,
casa con puertas de papel
y ventanas abiertas de par en par,
lugares siniestros
que me llevan directo al callejón
más oscuro de tu alma,
en donde tantas veces transité sin miedo,
mientras suplicabas por alas prestadas
para emprender vuelo
quien sabe dónde.
Déjame volver a casa,
meter la llave en la cerradura
para encontrar nuevamente nada
y pulular como una mosca
entre el balcón y la cama,
entre tu olor en mi cuerpo
y la repentina soledad;
para que todo lo vivido
se convierta en parte del paisaje
y permanezca infinitamente
en las palabras que no dijimos
y que ya nunca más serán.
lunes, 7 de noviembre de 2011
Se clava en medio de mi pecho.
Dices “mía, mía, mía”Y un llanto que no sale
Se planta en mi garganta.
En cambio yo, sólo puedo decirte
El silencio,
La sonrisa,
El beso.
Te digo entonces la caricia,
El gesto más puro.
En medio de mi pecho
La resistencia de una estaca,
Un llanto,
Un silencio
Y entre él y tu voz
La noche traducida
En gemidos
Lenguas
Sexo.
Amor, amor
(como dices tú, mi gorrión herido)
Luego, la luz
Y la firmeza de tu mano
Sosteniéndome todas las dudas.
Tu voz,
Tus manos,
Mi silencio
Y entre ellos nosotros
Como algo que se resiste,
Pero se encuentra.
Algo que se niega,
Pero aparece,
(Fantasma silenciado
De mis noches silenciadas)
En medio de mi pecho
Tus manos
En lucha constante
Con mi duda y mi resistencia
Salvándome,
Sosteniéndome,
Queriéndome...
¿Qué hago ahora sin ti?