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miércoles, 17 de junio de 2009

Este Lugar




Aun me veo acogida por tu mano,

con mi tortura veinteañera a cuestas,

-esa sencillez desmesurada

que siempre me ganaba-

admirando tu presencia,

no queriendo que te fueras,

imaginando ese (este) lugar sin ti.

Estás aquí, con el azul de tu mirada

clavada en un mar que te tentaba

con ahínco y con ganas,

(quería tanto que te quedarás)

sentado en el banquito de madera

junto al silencioso nudo de la desesperanza...

dejándome una y otra y otra vez...

pero volviendo siempre.

Te veo aquí, recostado en mi cama

abrazándome, llenándome de tu olvido.

Y yo, igualmente, siempre contigo,

con el temor más grande en la mirada,

convencida de que las batallas se ganaban

puño a puño,

espada contra espada.

Siempre con la verdad del alma.

Estoy aquí,

en el lugar donde fuimos tanto,

mas que nunca cada uno,

más que nunca nosotros nunca.

Y me recorre tu cuerpo en seco,

esa conjunción de caricias

con las que me llenabas,

esos momentos en que

solo eras tú entre mis pechos,

mientras hacíamos el amor

con una despedida en la mirada,

una rosa con tantas espinas

que era imposible de tocar.

Y ahora, en este punto muerto

desde donde te estoy escribiendo,

desde donde me siento,

camino, observo, recorro, vivo y

respiro,

pienso en que es quizás este lugar,

puro recuerdo en tu mirada,

algo que mezclar con el olvido,

una brisa que no es viento ni tormenta,

solo un fugaz escalofrío.

Y sigues dejándome...

tanto, tanto y tan lejos,

que sigues quedándote aquí...

por aquí...

por siempre.

Conmigo.


lunes, 15 de junio de 2009

El Perfume del Papel






No sé por qué hoy le escribo, pero le escribo, intentando ser un poco Yo también. Usted conoce mis máscaras, sabe cómo juego con mis lenguajes, sabe que me gusta desafiarlo y quizás por eso hoy quiero estar aquí, diciéndole algo a la distancia, recordando esa poesía que lo hizo enojar, pero que creo, hizo que viera algo especial en usted mismo y en mí.
Se lo dije ayer, se lo digo hoy, se lo diré mañana también: me gusta cuando es usted mismo, me gusta lo que resulta de esa conjugación que hace con su confusión y su realidad que a veces le atormenta. Recuerdo áquel primer desafío, que no sé si fue de su parte o mía o surgió como ha surgido todo entre nosotros, pero recuerdo muy bien que se molestó o se desengañó o no sé qué, pero algo sucedió cuando leyo "como el tiempo de los gatos negros sobre su tejado de mármol". Tampoco sé muy bien que quise decir con eso, más bien, no sé muy bien que quise decirle a Usted, especialmente a usted... pero sin duda, intente nombrarlo y quizás molestarlo, remecerlo... no lo sé.
Luego fue la desnudez de su pie, esa honestidad de mostrarse parcialmente confuso, diciendo y no diciendo, develándose y escondiéndose. De ahí surgió este cádaver exquisito, que vuelvo a compartir con usted:


No fue una ofrenda tu beso.
No tienes mas pruebas de que escribes desde adentro,
porque casi escribes como si estuvieras soñando o volando.

Y a mi me gusta esa simpleza, esa simpleza tan tuya.

Querías llegar desde algo sensual
como mi pelo,
hasta que necesitas que sonría,
aunque te falte saber de mi mirada,
que también sonríe y habla (...)

Cuando quiera que seas el que no eres,
te lo diré... y aún así, sé que no lograré nada.
Es tu condena ser quien eres.
Como la verdad.
Como nuestras propias verdades.
Como la verdad de la cordillera...
La cordillera que, alguna vez,
alguien pudo verla como un muro inseparable,
y luego se transformó en un cálido camino...
Y es así que aquí estamos,
entre lo inmenso de la altura intrazable,
y lo simple de un camino que cruza
lo dulce y
lo amargo(...)

Ayer, cuando leí su blog "El Perfume del Papel", me encontré nuevamente con Usted. Y me gustó reconocerlo, me gustó que sea quien realmente es en esas letras. Me conmovió, me sorprendió... y por qué no, también me entusiasmó a escribirle nuevamente. Me alegra su cercanía y que siempre esté por aquí, a pesar de nuestras mutuas distancias, mares y cordilleras, a pesar de que seguimos poniendonos tejados de mármol. Siga desnudando su pie, siga siendo siempre, usted mismo.


viernes, 12 de junio de 2009

Febrero


A Jose, Mi Lobo favorito


"... soñando tu abrazo
volando a tu lado"


Al fin llegas. Al fin te encuentro.

Al fin del mundo, pero te encuentro.

Llegas con tu mirada azul

y tu sonrisa de detrás de cordillera.

Estas aquí, conmigo

y ya no hay miedo en las manos

ni en el alma.

No hay.

Estas aquí y esta noche

me lleno de ti para no perderte más.

Nunca más.

Entre abrazos nos

sacudimos la espera;

entre beso y beso

nos arrancamos hasta el cuerpo

para amarnos dentro del alma.

Dentro del ser.

No lo sabes, tal vez,

pero no hay mejor sitio para el amor

que ese costado sublime y total

que es la conjugación de mi viento y tus alas.


Imagen: Puerto Montt, Chile

http://www.slide.com/s/vRXFF7gy4j8aptXVtqS8moRG3IX5S24T



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