miércoles, 17 de julio de 2013
MI MIEDO
La luna golpea la ventana.
Se han ido los demás, la casa huele a fiesta,
a risas, a cigarrillo apagado.
Me quedo entre las páginas de un libro.
Releo los poemas, los repaso en mi memoria.
Luego pienso en "cold in hand blues":
"Tengo miedo de volver a escribir
¿Por qué?
Hubiera preferido el silencio
unido al gesto.
¿Y qué es lo que vas a decir?
Necesito de ese lenguaje
que creaste para mis sentidos:
Mis oídos lo escucha.
Mi lengua lo balbucea.
Mi mano lo reescribe.
El alma lo reclama.
¿Y qué es lo que vas a hacer?
No tengo dónde ocultarme.
Tengo miedo.
¿Por qué?
No dirás nada."
Vienes con la luna, eres el viento
que golpea las paredes de mi pecho.
"No consigo olvidarte..."
Tengo miedo de escribir y escribo lo que más temo.
domingo, 30 de junio de 2013
Feliz Sábado
Hoy voy hasta ti para reencontrarme en tu mirada.
Feliz sábado de luz y blanca cordillera.
Voy hasta ti, para que me mires en mis gestos, en mis odios y en mi constante lucha.
Para que deslumbres mi cansancio de viernes y deshagas con tus manos el rizado de mis penas.
Voy hasta ti porque contigo la vida es más justa y para que el silencio que hoy plasmamos en nuestras sonrisas sea el grito que nos encauce mañana (no aguanto ni un minuto más sin decirte que te quiero).
Sigue mirándome con tus ojos de amor que me colman el alma; no nos quedan minutos para esperar este amor de después de lluvia y bruma.
Voy hasta ti y en cada paso el minuto se hace más largo, pero no eterno...
Feliz sábado.
sábado, 1 de junio de 2013
Crecen amapolas en mi pecho
Terca, dolorosa, vestida con adioses
me rindo ante este
junio azulado,
mientras, se tiñe esta noche de melodías de antaño.
No sé qué se está gestando en mi pecho,
se revuelve dentro, choca con la vida,
me recuerda que estoy perdiendo.
Primero de junio, vivaz, azulado
al son de este sol de invierno
rugen las calles como en mi garganta
ruge este “te quiero, te quiero, te quiero” inmenso,
calor de hoguera, color de incendio.
En el centro de mi pecho arde todo,
excepto la sombra en
que me amparo
para no apagar el fuego, no quiero que se extinga
en mi garganta este grito, salvajismo de mi sentir y amar.
Corre el viento, diez treinta de esta noche
en que muero y vivo, vivo y escribo y muero.
Me visto de adioses, al igual que junio
me voy despidiendo de este otoño
que habita en mi regazo.
Crecen amapolas en mi pecho.
No alcanzan los verbos para expresar
todas las formas en que te amo.
todas las formas en que te amo.
Crecen amapolas en mi pecho.Te las regalo, abrázalas fuerte.
Y que sea eterno
martes, 28 de mayo de 2013
Me voy desnudando
Me voy desnudando
en todos los amores
que gano y pierdo
con la facilidad de un
ludópata bohemio.
Aprendo a desexorcizarme
el corazón
con palabras autómatas
que se forman
de miel y barro,
amor y desamor.
Palabras que me escriben
anocheciendo
en la fatiga del recuerdo
y en la humedad del otoño;
humana muriendo y renaciendo
entre las piernas del lenguaje
y la sangre del poema.
miércoles, 15 de mayo de 2013
Inventé un color para decir tu nombre en secreto.
Te quería invitar a dibujarnos en un mar de ese color
para adentrarnos en él… y perdernos, tal vez,
por un segundo o toda la eternidad.
Te aguardaba sentada en la estación
con el pelo suelto y los pies fríos.
Pero hoy no llegaste.
Quería dormir entrelazada a tus piernas,
o a tus dedos o a tu aliento.
Te esperé un milenio antes, también,
hasta petrificarme la sangre
y en la historia de nuestro tiempo.
Me pinto la piel con tus colores anochecidos
que me llegan hasta el alma, como el silencio que ahora profeso
escondida tras un cuarto de luna menguante
para no espantarte la sombra ni tus tardes.
Inventemos, ¿te parece?,
un color para pulverizarnos
las miradas, los gestos y las palabras.
Si encuentras esa luz en tu camino
ven, en silencio, a
buscarme a la estación,
pulvericemos en un abrazo también nuestros cuerpos
para hacernos el amor en un vuelo a años luz de distancia
hasta lograr el mejor encuentro.
hasta lograr el mejor encuentro.
Yo soy la hoja movida por el viento de tus pasos.
Yo viajo movida por el viento de tus pasos…
domingo, 12 de mayo de 2013
Mayo y su otoño
Amanece al fin. Con una cuota de regocijo, mis ojos recorren
los espacios que va develando la luz. La espesa blancura invade escondites y tímidamente se hace cálida en mi
pecho y en mi cuerpo. La calle emite sus primeros murmullos; el mundo ha despertado y con él, los sueños se
diluyen en la memoria del olvido.
Ciertamente ha llegado el Otoño. Hay un tono grisáceo en las
expresiones de las personas y en las cosas, pero a mí me gusta que el viento juegue
con mi pelo y que, antojadizo, se cuele por esos pequeños escondrijos que
separan el exterior del interior. El otoño trae a mí, en forma inevitable, esa
sensación de pérdida y renovación. Perfecta alineación del Universo que sé, me hace ser quien he sido hasta ahora. Me
observo, en aparente silencio, y me pregunto muchas veces quién seré. Busco dentro
de mi misma y me encuentro sin miedo a mi sombra y a lo que refleja el espejo.
Soy.
Sólo un momento, ése íntimo y apresurado. Pecho cálido y
desnudo, amante y sosegado. Simplemente una mujer en su fragilidad más pura y
femineidad absoluta; también, fortaleza
resquebrajada, pero latente, siempre presente.
El otoño pierde color y hojas que barre con el viento. Deja que se lleven su
hermosura, naturalmente, sin prejuicios ni reclamos. El otoño es una lección
que aprender. Una lección de humildad, sosiego y esperanza. Porque vendrán días
más coloridos, sólo se debe esperar y con paciencia infinita, mirarnos hacia
dentro y dejar que todo estalle, se nuble y hasta desaparezca para
transformarse en una renovada belleza.
Mayo es así y lo dejo ser en mi corazón y sentidos. Vivo su
otoño y espero otro, otros que vendrán, estoy segura, seguidos de alegres
primaveras y ardientes veranos. Mientras tanto, me arropo con un abrigo y caliento mis manos
con un cálido té. Dejo que la Luz espese todo, tanto, que pueda tocar con mis
dedos las palabras que quedaron flotando en el aire y que juego a atrapar, para
seguir inventándome y recobrar con ellas los paraísos perdidos de mi historia.
sábado, 13 de abril de 2013
Amor en el silencio y en la lujuria.
Amor de a pedacitos, separado de si mismo y en Unidad con el mundo.
Amor, simplemente, sonriente y turbulento; luz y sombra de mis nombres.
Amor con mayúscula, repetidas veces y todas las veces en que demos vuelta a la rueda.
Si no estaba escrito, Amor también,
que desde hoy comenzamos a esculpir un nuevo destino
sin conciencia de tiempo ni vericuetos.
Amor, todavía más, en la hora plural de nuestras pausas,
cuando cerrados están los labios
y los ojos bien abiertos para comernos en silencio.
(porque Amarte es mirada y silencio)
Amor: Callemos.
domingo, 10 de marzo de 2013
Y tú no querías irte
Te ví te ví
el pelo recogido
el rostro sonriente
las arrugas emergentes
las manos amorosas
que nunca volvieron a tocarme.
Pero te ví
y tú no querías irte
lo sé
porque aprendí
a leer en tu mirada
un fuego
un resplandor
de felicidad al verme.
Pero te fuiste
y yo te ví
a pesar de la lluvia
partiendo a no sé dónde
dejándome detrás de la reja enmarañada
pidiéndote con el alma que te quedaras.
Pero te fuiste
y yo desperté sollozando
o quizás
llorando
aferrando contra mi pecho
ese último encuentro.
Ahora busco por la casa
algún recuerdo
algo que me diga
así era sentía amaba
porque ya no me acuerdo
porque ya no te sueño
porque te fuiste
y tú no querías irte.
el pelo recogido
el rostro sonriente
las arrugas emergentes
las manos amorosas
que nunca volvieron a tocarme.
Pero te ví
y tú no querías irte
lo sé
porque aprendí
a leer en tu mirada
un fuego
un resplandor
de felicidad al verme.
Pero te fuiste
y yo te ví
a pesar de la lluvia
partiendo a no sé dónde
dejándome detrás de la reja enmarañada
pidiéndote con el alma que te quedaras.
Pero te fuiste
y yo desperté sollozando
o quizás
llorando
aferrando contra mi pecho
ese último encuentro.
Ahora busco por la casa
algún recuerdo
algo que me diga
así era sentía amaba
porque ya no me acuerdo
porque ya no te sueño
porque te fuiste
y tú no querías irte.
lunes, 25 de febrero de 2013
Mario Benedetti - Te espero

Te espero cuando la noche se haga día,
suspiros de esperanzas ya perdidas.
No creo que vengas,
lo sé, sé que no vendrás.
Sé que la distancia te hiere,
sé que las noches son más frías,
sé que ya no estás.
Creo saber todo de ti.
Sé que el día de pronto se te hace noche:
sé que sueñas con mi amor,
pero no lo dices,
sé que soy un idiota al esperarte,
pues sé que no vendrás.
Te espero cuando miremos al cielo de noche:
tu allá,
yo aquí,
añorando aquellos días
en los que un beso marcó la despedida,
quizás por el resto de nuestras vidas.
Es triste hablar así.
Cuando el día se me hace de noche,
y la luna oculta ese sol tan radiante,
me siento sólo, lo sé;
nunca supe de nada tanto en mi vida,
solo sé que me encuentro muy sólo,
y que no estoy allí.
Mis disculpas por sentir así,
nunca mi intención ha sido ofenderte.
Nunca soñé con quererte,
ni con sentirme así.
Mi aire se acaba como agua en el desierto,
mi vida se acorta pues no te llevo dentro.
Mi esperanza de vivir eres tu,
y no estoy allí.
¿Por qué no estoy allí?,
te preguntarás...
¿Por qué no he tomado ese bus que me llevaría a ti?
Porque el mundo que llevo aquí no me permite estar allí,
porque todas las noches me torturo pensando en ti.
¿Por qué no sólo me olvido de ti?
¿Por qué no vivo sólo así?
¿Por qué no sólo...?
martes, 19 de febrero de 2013
Aunque no esté de moda
Hoy de mí hacia tí,
hoy de tí hacia mí
quiero hacerte un regalo viejo.
Desempolvemos algo,
las pasiones lejanas
algo de aquellos sueños sin ventana.
Vivamos de corrido, sin hacer poesía,
aprendamos palabras de la vida.
Desnudémonos, pues,
como viejos amantes
que lo mismo de siempre
nos quede delante.
Desnudémonos, pues,
como viejos amantes
que se apague la luz
y que el sol se levante.
Te quiero salvar de tu desnudez
en pleno centro de la soledad.
Me quiero salvar haciendo revolución
desde tu cuerpo de cristal.
Algo nos está pasando,
ayer te leí una mano
y cada dibujo al verme me interrogó.
algo nos está pasando,
ayer apreté el interruptor
de encender la luz
y encendí el sol.
Hoy de tí hacia mí,
hoy de mí hacia tí
vamos a hablar en voz muy baja
dime lo que te pasa, déjame levantarte,
déjame darte un beso y curarte
vivamos de corrido, sin hacer poesía
aunque no esté de moda en estos días.
Aunque no esté de moda te pido una mano,
mis entrañas no entienden de estética y cambios
aunque no esté de moda
repite conmigo
quiero amor, quiero amor,
quiero amor compartido.
Te quiero salvar de tu desnudez
en pleno centro de la soledad.
Me quiero salvar haciendo revolución
desde tu cuerpo por variar.
Algo nos está pasando,
un ruido como de pasos
viene en la oscuridad
y se vuelve a ir.
Algo nos está pasando,
desde que la gente está empeñada
en quererse amar
y en poder vivir.
Silvio Rodríguez
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