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domingo, 1 de febrero de 2009

Las cosas hermosas

Volví a leer ese libro, el de Galeano, y recordé todas las cosas hermosas que había tenido en mi vida.
Sí, las recordé, pero luego me pregunté:
¿A dónde van las cosas hermosas que uno necesita recordarlas?
Y la respuesta se me estaba entregando en el mismo libro, el que tenía entre las manos, el que me había hecho recordar.
Éste me hablaba sin palabras y en el paso de una página a otra me decía:
Las cosas hermosas no son cosas, no las podemos ver ni tocar, sólo sentir y es por eso que, frecuentemente, necesitamos volver a pasarlas por el corazón.


La Petit Mort





No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su viaje, a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto, nos arranca gemidos y quejidos, voces de dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque
nacer es una alegría que duele. Pequeña muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeña muerte, la llaman; pero grande , muy grande ha de ser, si matándonos nos nace.



Eduardo Galeano




EL DERECHO A SOÑAR DE GALEANO (CLICK AQUI)

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