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lunes, 19 de octubre de 2009

Lugares Perfectos, Cosas Perfectas






Una cadena o una cadera. Un fébril contorneo de ellas manipula la senda que traza tu lengua...

El puente que debemos cruzar.

El extranjero abriendo brechas o labios rosa o colinas sepia. Estrangula adentro la voz salada y secreta, la palabra secreta, el comienzo del tacto....

Extradición de la pena angular.

Reclamo de piernas o rumor ácido que aloja náufragos. Noches tranzando vínculos con sombras, estrecho deseo que flagela lejanías, letanías de lo fantasmal....

Faltabas tú.

La impúdica sangrienta se desvanece en tus brazos, en tus abrazos, en tus columnas y calumnias, en el fuego de tus labios, entre aullidos espantados de loba en celo y ocaso...

Estoy...

... en tus manos...

... que traspasan humedades...

Mientras me quemo en el paraíso que forjan tus besos.

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