Follow by Email

sábado, 4 de julio de 2009


¿Has vuelto a ver el amanecer deshacerse como espigas entre las montañas? ¿Sigue siendo el mar, esa dulce calma que nos dejaba perdernos hasta el infinito del tiempo?

Tienes en tus manos el recuerdo de mis últimos años. Conservas en tí la lluvia de agosto, esa que conocimos a la luz de nuestros primeros besos y abrazos. Aquella vez, hubiese querido irme contigo o que te quedaras, pero el tiempo nunca nos acompañó como un fiel compañero.

Sé que sientes, porque no podrías vivir sin hacerlo. Estás desnudo frente a tu alma y ya no hay frío que extinga la llama de tu corazón. Has aprendido a vencer tantas veces la muerte, que la herida te hace mutar infinitamente, pero jamás dejas de existir. Caminas junto a tus ofrendas, las cadenas que te mantienen atento a tus pasos por la tierra. Es la belleza de tus años, el dulzor oportuno de volver a ti.

Has despertado al mundo y un hogar te espera. Amar y vivir es la única regla.

Tienes el recuerdo de mis últimos años y de la voz de mi cuerpo. Los conservarás como la lluvia en cada espacio que te llenó de si.

Yo, guardaré silencio, porque el desapego es amor y el amor reconoce la verdad en el vacío de las palabras que nunca lograremos llenar.

Se ha producido un error en este gadget.

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails