Follow by Email

lunes, 19 de abril de 2010

Lo que pasó cuando se acabó la poesía


Era el día cero de la dictadura

junto a una serenata olvidada de Schubert.

Incesante campaneo, caracolas en tu pupila de hielo.

Eran tus pies huella imborrable en la arena,

un deseo caducado, recuerdos arcaicos de tu luna más llena.

No estabas al fin, ni al camino.

No estabas a mano.

No estabas y eras una serpiente devorándose

desde la cola.

Veía tus destrozos,

múltiples lenguajes (esas formas deshabitadas)

vomitados a los pies de tu existencia.

Estabas.

con tu sombra desalojada.

Tu sonrisa perpetua.

Estaba

la simplicidad de tu silencio,

la agudeza de tu risa.

Estabas

para contar los cuentos de mañana,

y ajustarme las entrañas.

Estaba tu vida, tu pecho

dolor ardiente.

Estaba

tu boca de hierro diciendo: estoy, porque nunca me he ido,

(¿cuando habías llegado?).

Decían: es el día cero, cuando las ausencias se devoran las palabras.

Y se acaba la poesía.

Se ha producido un error en este gadget.

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails