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lunes, 13 de febrero de 2012

El Infierno de las Posibilidades

No hay victoria ni eternidad
sin una pizca de amor.
No hay encuentro ni fines de mundo que alcanzar.
¿Cómo lograr un pasado más silencioso?
¿Con qué abatallarme si la lucha
Se ha vuelto inexistente?
Voy muriéndome de nada,
como un fantasma invisible me paseo por tu casa,
percibo tus aromas;
tras tus pasos van mis pasos.
Soy un fantasma.
Si me pudieras presentir
allá lejos, en lo nocturno
de mis sueños de muñeca rota.
Si la luna, fresca, te invadiera
como a un lobo perdido
en la inmensidad de tu bosque.
Sí…
Cuánto de mí te llevarías
en un fugaz pensamiento,
en un palpito rojo,
en una mañana como la de hoy.
Apariciones tendrías
de esta mujer-fantasma-mujer.
Sabrosas humectaciones,
roces centellantes
de la amorosa caricia
sentirías.
Sometidas las manos
tendrías
al consuelo del amor.
Sí, sólo sí
yo existiera
en tu aquí, contigo
como un instante purísimo
así como existes tú
en el paraíso de mi lenguaje.
Si…

jueves, 9 de febrero de 2012

SOPESADA DE SILENCIOS
ME DUELES HASTA LAS VISCERAS.
ERES EL PEOR DOLOR DE UTERO QUE PUEDA EXISTIR.

AÚN ASÍ, TE SIENTO AHÍ:
ENTRE EL SEXO, LA RISA Y EL SUEÑO.
EN EL CENTRO DEL PECHO
DOLOR DE ESTACA MADURA EN MÍ
Cuando las horas desesperan
Cuando en mi cuerpo te intuye el corazón
Cuando sé que no vendrás
No hay palabras para descifrar mi amor.

Sólo el corazón podría soportar esta inmensidad de ausencias.
Desintimarse es imposible ya
Vas camino al crematorio
Y nada quedará de la que fuiste

Líneas y líneas manuscritas
Cientos de ideas anónimas
Van camino al crematorio
Y nada quedará de la que fuiste:

Enamorada
Desenamorada
Asustadiza
Indiferente
Niña después de todo.

Vas camino al crematorio
Y una rosa fugitiva
En tu corazón sobrevivirá
Quizás
A la inclemencia del fuego
Del ardor
Del grito de dolor

Después, la insensibilidad.
Todo será nuevamente cotidiano
Y volverá a ser lo que fue.

Menos tú.

DUDAS

1
¿Era yo la que volvía con mis flores blancas, pensamientos negros, tormenta en la mirada y en el gesto?
¿Era yo quien hacía el abrazo a tu lado, la tristeza, melancoagonía de tu partida?
¿Era yo quién se abría al desamparo, a las ganas de saberme dueña de tu pecho ardiendo?

2
¿Quién canta? La voz del pasado añora la melodía del presente.
¿Cuándo volverás, cuándo vendrás pequeño fantasma de mis pesadillas?
¿Cuándo, en la vida, estarás nuevamente entre el pasillo, la casa y yo?
¿Entre el silencio, la música y yo?
4
Cómo confluir
Ante el espeso tiempo.
Cómo desarmar y
Rearmar relojes
Para crear nuestros
Propios segundos,
Nuestra propia historia.
Cómo detenernos
Frente a las imágenes
Cuando ya nada es verde
Y se han disuelto las palabras
En las comisuras de un poema-sangre.

5
Nos desgranamos
Como segundos antes
Se desgranó el tiempo
En nuestras infantiles manos.
Hoy, como ayer
Como mañana
Las alas prestadas
-Recauchadas-
Se rompen al paso del viento
Y ya nada sirve
Para emprender un nuevo viaje
Hacia eso que conocimos como amor.

6
Sólo nos queda la sangre
Escarchada, coagulada sangre
Y un pájaro muerto y desplumado
-Como nuestros relojes que nunca
Supimos rearmar-
Sin más remedio
Sin más vida
Ni más herida
Que la distancia impuesta
Por la muerte.

7
Sucumbimos finalmente
Al mundo
Y danzamos a su ritmo antojadizo
Despoblado de caricias
Y de vuelos a contratiempo.

8
Que sea lo que sea.
No voy a caer en sus mandíbulas
Si es la muerte quien me espera en su oscuro socavón, boca de lobo
No caeré en sus mandíbulas.
Sangrientas tardes, grises tardes que inquietan
Que resuelven la espera anunciada
Luego de un grito ancestral en mis entrañas
Ahí abajo, justo donde golpea la tierra,
Justo donde palpita a tajo abierto el dolor.
Me vas a herir, quizás mañana
Quizás fue ayer, pero me vas a herir.
Pero no caeré muerta del espanto
Ante la pérfida noche.
Si me deambula de sombras
Sombra seré.
No el reflejo, no la quimera del engaño
Provocado por la luz.
Negra sombra de su paso seré
Para no caer muerta de miedo
Al verde latir del corazón.
No caeré en sus mandíbulas
Oscura boca del terror
Sombra seré
Negra sombra de su paso seré.
Yo no te hablé del silencio de las noches, de los colores en el piso.
Yo no te hablé del gesto, de la palabra sencilla que se escurría por mi aliento.
No hubo dolor alguno en mi parto: la cesárea fue precisa y cumplidora.
Yo no te hablé
No hubo parimiento
Sólo sometimiento a la herida,
Al gesto escurridizo,
Al silencio de la membrana infiltrable de mi boca
Escucho tus voces
Resurrecciones etílicas
De un pasado que se renueva
A cada segundo

Escucho tu voz poema
Tu voz almendro
Resurgiendo tras el otoño gris.
Pero, las primaveras nunca fueron
Para mí.
En cambio las palabras, todas, sí
Sólo las palabras
Esas que borradas por la lluvia
Se olvidan
Esas palabras reseteadas como mi mente
Después del sueño

No es difícil imaginar algo así:

Mañana ya no estaré. Sólo quedará
Un beso, un abrazo
La caricia indecente
Y el sexo mal comunado
Como una religión podrida
En manos de religiosos podridos.
Sólo putrefacción en torno al futuro.

No es difícil imaginar algo así.
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