¿Qué te parece, si desde hoy, soñamos a dúo?

Me dormiré entre los masacrados,
entre los enmascarados de la noche;
me dormiré para soñarte
entre la blanca neblina de mi sueño,
para que Morfeo se encele
de la fiebre que sentimos y resistimos
con paños fríos de distancia
en las enfermas letras de nuestras palabras.
Me dormiré para traerte
a la inconciencia de mi subconciencia
que arde por cada célula conciente
de que sólo en sueños podrá tenerte.
Me dormiré al alba
y también a la hora de
la dama fugitiva y descalza,
porque en esas horas sin pausas
te necesito lujuriosamente cerca
descaradamente cerca,
atractivamente cerca;
porque mis entrañas te claman
con exceso,
con hambre,
con el nombre de todas
las necesidades que no saben nombrarse.
Me dormiré, porque eres como un oasis
para la sed de mis penas,
el hogar para mi destierro;
porque eres como la vida
que resisto con furia y garra
y la muerte que he buscado
desde la infancia.
Me dormiré en esas tierras oníricas
donde tu ausencia me abriga las ganas,
me erotiza el beso
y me colma de abrazos las palabras,
amarrándome con firmes cuerdas esta urgencia
a tu poética y amorosa estancia.