
Devenimos de la noche
De la pupila entre abierta
A los páramos nocturnos
De una luna roja y blusera.
Me como tu silencio
Esa ternura erecta
Me visto con la risaloca
Lengua desparramada por mi boca
Manos desparramadas
Por tu entrepierna.
Sangre loca
Lágrima ungüento
En tu pena obtusa
Siempre metida
Entre los senos de la soledad.
Amor, seguimos persiguiendo
Lunas y estrellas
Lugares secretos
Palabras secretas
Tan obtusas como tu pena.
El fuego en nuestras bocas.
Sigues persiguiendo
Este aroma de loba
Sexo a solas
Insolencias por solo tener
Versos sin puertas
Para poder entrar.