Como en los labios de la noche,
la voz se despierta al llamado
del cuerpo,
infalible campana que resuena
en tu sangre al compás de ese tiempo furtivo
que se va, se va.
La guerra, que fue la locura en mi boca,
hoy no tiene piedad.
Me llena los espacios,
las caricias que suceden,
las que se fueron y
las que, algún día, volverán.
Abismos abiertos a las caprichos del deseo.
Palabras
Risas
Disfraz.
Luego de la noche,
todo es madrugada,
todo es latir,
palpitar,
vibraciones celestiales
que nos completan,
que llenan las circunsferencias
de nuestra tan símil soledad.
(No hay palabras que describan
lo que lamió tu ausencia)
Niña, mujer, anciana y poeta,
todas, memorias de ti...
Memorias, regalo divino
y fin de un camino
sin llamados nocturnos,
sin la lluvia de invierno,
sin ...
sin...
sin...
pero contigo,
contigo, al fin.
(y algunas cosas sueltas
imprescindibles para la luz:)
Tu abrazo
Tu aliento
Un beso quizás robado.

Mariposa posada en flor.
Tú.